Jan 19
Más de lo mismo
Hablar de educación es algo que he dejado de hacer por prescripción médica (mi médico, que como es de ciencias…)
Pero se acumula la bilis alrededor de esta mala lengua mía, y claro, cuando no se le da salida, acaba haciéndose una pasta infestada de grumos que no hay quién haga correr píloro abajo.
Sea.
La universidad de Sevilla se pone a legislar lo ilegislable (si “el Willy” de la EUITI levantara la cabeza).
Las universidades Catalanas (y la UJI) siempre un pasito por delante.
Los que mandan (hay Dios mío) se ponen a hablar de algo de lo que en el fondo no tienen ni idea (que la reforma, imbéciles, no la hace Bolonia, ni la LOGSE, ni Educación para la ciudadanía, ni Gabilondo o Pilar del Castillo, ni ninguno que salga en la prensa. La hacen los profesores, que quieren cambiar, o no quieren, y no como gremio, si no como personitas que son, con sus virtudes y sus miserias)
Munilla… en fin.
China que sigue a lo suyo (que no le gusta el crossover Dune-Los Pitufos, oye).
Y mientras la portada de El Pais.com que muestra lo que sigue:


Ole la corrección gramatical.
Y mientras a los leídos les da por entoligarse a la salud del literato.

Ni por dónde empezar, chico…

La educación, como diría el Conde, no es cosa de risa. Sin embargo le entra a uno un estertor a medio camino de la arcada que pone en valor el dicho de “me río por no llorar” cuando lee o escucha lo que se diga del temita.
Porque dejamos que timoneen el futuro del país una panda de nefandos, cuya gestión saludable deviene en que el ministro Gabilondo tenga que decir, en respuesta a que si no le da envidia Finlandia, que los niños españoles son los más felices de europa hasta los diez años.
Lo que viene a ser lo mismo que decir que en 5º les acaece la debacle.
No miren por la ventana, señores, que no da vértigo, sino vergüenza.
Hablo en balde, porque la cosa no tiene remedio.
Porque los cambios se hacen con dinero, y si ya antes no había…
Porque los cambios se hacen dirigidos… y en este país los que dirigen los cambios (Ministros, Secretarios de Estado, Directores Generales…) tienen la misma estabilidad que un violinista en el tejado. Vamos, que no es aquello de donde dije digo digo Diego, sino que era Diego cuando lo dije, y ahora a saber quié coño soy, o cómo me llamo.
Porque le cedemos espacio de atención a sujetos mal hablados, incultos, ineptos, que nos cuelan entre el “un poquito de por favor” y un “pues va a ser que no” sarta tal de vulgarismos que quizá no estaría de más llevarlos de nuevo al cole.
Porque ayer mantuve discusión de oficina sobre si Auditoría se escribe con tilde (aunque la palabra tilde sólo la usaba yo) o no. A favor de la tilde: yo. En contra: el corrector de Word. Ay madre.
Lo que hay que hacer es leer, coñe, lo que sea que tenga lomo (no vale si sólo tiene grapas, que te pueden clavar el Hola). Que de leer sabe uno, cuando no sabe, que no está sabiendo, mientras sabe, al mismo tiempo, que debería saber. Y eso es despertar el interés por el conocimiento. Y eso es cultura nacional. Si no se lee, no se sabe lo que no se sabe. Y sí, a lo mejor es más feliz uno en la ijnoranzia. Pero… conon todos mis respetos, y a tenor de lo vivido, como diría Pepe Domingo, yo… leo.

Y además leyendo, al final, como los colegas del Joyce, te acabas yendo de pedo. QED.

No consigue mi lengua quedarse a gusto, porque no sabe si quiera si debería haber empezado a salir de paseo. No me quedo a gusto yo, porque queriendo decirlo todo… he vuelto a no decir nada.

Jan 13
La señora del perrito.

Vaya por delante que Chêjov no tiene nada que ver con esto. O igual sí, porque como es ruso, y los rusos igual inventaron la nieve (que no… que es Johnny Depp… y sus cortauñas…).
El caso es que ayer un zote, que por acertar un día con una frase de repetición (un poquito de por favor… madre mía) alcanza el estrellato (se vuelva) y protagoniza obras de teatro como si fuera Jean-Baptiste Poquelin, siendo a la vez capaz de, a tres veces por entrevista, hacerse abanderado e inmejorable cónsul del dequeísmo más cafre, consiguió sacar de paseo tras días de asueto la implacable hoja (y no es Excalibur), la húmeda imparable (y no es Jeena Jameson), la azote de los ineptos (de eso no hay)… la lengua mía.

Vamos a ver, lameruzo. Como decía el prohombre, vamos por partes:
El culpable de que se eche sosa cáustica en los lugares de paso atestados de nieve, e incluso en las zonas de paso susceptibles de helarse, no es Pepillo Blanco, ni Zapatero, ni Esperanza Aguirre, ni Alberto Ruiz, ni el consejero de turno. Ni siquiera el humilde operario. El culpable es… el sentido común. Y la bendita experiencia humana.
El culpable de que tu lindo y blanquito West Highland White Terrier se meta para el cuerpo trescientos gramos de nieve en mal estado… no es Pepillo Blanco, ni Zapatero, ni Esperanza Aguirre, ni Alberto Ruiz, ni el consejero de turno. Ni siquiera el humilde operario. El culpable es… el lindo perrito. Ah, y tú, claro.
Porque prefiero cuarenta veces que se te intoxique el chucho (a ti, a Churchill, a Cuchi Valenzuela… a quien sea) a que se me anden partiendo la cadera los abuelos, los tobillos mi madre, o la rodilla yo.
Porque está muy bien poner cara de penita, sacar al cánido (ay Pablo Motos… ¿se te metió Ana Rosa en el cuerpo?) y decir que es más guapo que Pepillo (que es cierto, pero hijo, se te gastó la gracia a la segunda… ¡coño! como la frase) y que estás muy enfadado y que qué malos son los políticos que dejan que se nos envenenen las mascotas, sin tener ni puta idea de la patochada que está diciendo
Porque mi Nuska, encarnación del mal, Cerbero del Averno, azote de los perros repipi… no se comía las mierdas de señores maleducados que encontraba por el parque… porque le poníamos bozal.
Que ya tenemos una edad, por favor, para andar echando culpas al rey de lo que hace mi señora.

No me cebo, porque a personajes de este estilo no se les puede achuchar mucho, que bastante tienen con lo que tienen, y mi mala lengua, aun siendo como es, sabe cuando no se debe hacer más leña… del arbol caduco.

Nov 19

Ole la sardana

Vaya por delante que yo soy seguidor del FC Barcelona. No vaya a ser que luego venga alguno a decirme que claro, como soy culé…. Dicho lo cual, empiezo.Pero vamos a ver. Que no es por esto sólo. Que no. Esto es sólo un granito más. No es ni la gota que colma el vaso ni el nudo gordiano ni the eye of the beholder. Es simplemente lo que merecemos.
¿Que se juntan un señor que no sé quién es, el Moranco no pedófilo y José Manuel Soto (de figura de la canción a charcutero, por lo de vender jamones) y le “componen” a la selección un himno? Ole. ¿Que no lo están haciendo por la cara? Ole. ¿Que le ponen aires andaluces a una selección que lo que más lleva son catalanes y vascos? Ole. Ole, ole y ole.
Que no es por el fútbol oiga. Que no. Que es que es lo de siempre. Luego que si I+D+i, que si Bologna Process, que si modelo eduactivo, que si alianza de civilizaciones. Y mientras dando soporte ecónomico a la folcórica (que ahora se ha mudado de encima del televisor al cubrerradiador - cosas de las pantallas planas), al toro y a la caspa consuetudinaria.
Ahora es cuando me vendrá alguno (mismamente mi madre) a decir que no es porque sea yo del barça, sino porque me caen mal los andaluces. Y no es eso verdad. Todos no. Mi abuelo que era de Cádiz me caía francamente. Y Manuel de Falla, y Séneca. Y… y Felipe González.
Y no se me vaya a enfadar nadie. Que yo contra los andaluces no tengo más que contra los que van de graciosos por la vida sin serlo. Porque el acento, miarma, no garantiz el salero*.
Pero me despisto.
¿Porque no le ponen de himno a la selección la canción del anuncio de Cepsa? Ruda, a gritos, sin acentos. Una cosa bien oye. Porque si esto va de usar folklore… dada la tasa… mejor la sardana que los aires flamencos, digo.
Si lo que nos pasa en el fondo es que tenemos envidia. Del you’ll never walk alone, que es himno futbolero, a la marsellesa, que es himno internacional. O hacemos mmmmmm con la boquita (esos crash test dummies) o silvamos, o hacemos tachán tachán como gomaespuma. Pero no pongamos a Jose Manuel Soto a cantarnos con ese aire de cortijo y bellota letras compuestas por uno de los Morancos, que se nos agacha la cabeza ya sólo por el peso de la caspa.

Yo, de toda la vida, y siendo que me caen aún peor que los andaluces, me quedo con los franceses. Un himno de los que le enaltecen a uno el alma, un emperador de verdad, con un solo nombre (nada de primero de España y quinto de Alemania, que parece que lo patrio se devalúa al cambio. Que le hubieran puesto Alarico, coño), un presidente que se cisca a la Bruni, y Henri que las controla con la mano.

Ah, perdón. Por tapar agujeros y argumentos desestabilizadores de antemano. Sí, que sí. Que soy votante del PSOE. Pero el que piense que tiene algo que ver… en fin, que cante, que cante.

*Evidentemente, por no aborricarme más, diré que estoy exgerando de manera injusta. Los andaluces, como el resto de españoles, son unas personas maravillosas, elegantes, trabajadoras, humildes y honestas, que en absoluto merecen mi desprecio, más allá de aquellos a los que, por conocer personalmente, ando en todo mi derecho de llamar imbéciles y zafios, eso sí, con alguna honrosa excepción, en la que ahora mismo no caigo. A los que no conozco, mis disculpas más sinceras.

Nov 5
Motes

 

Mi abuelo, mi padre, el Pepe, el Panda y Lulú, c’est moi, hemos sido, como en general el pueblo español (hasta al escribirlo le entran a uno ganas de ponerse de pie, leñe), muy de andar poniendo motes. Con felicidad recuerdo aquella infumable clase universitaria en la que los dos focos malvados e infecciosos acabamos por juntarnos (convirtiendo en circunferencia lo que era una elipse) para comparar de qué brillante (nos parecía) manera, habíamos etiquetado a los vecinos de silla (lo de ponerle apodo al maestro se nos quedó, salvo honrosas excepciones, en el colegio privado). Doña Rogelia, la cobre Ilie, La chica del perro en la cabeza, el Hindú, Chinchito… No es un don. O sí. Es una desgracia. O no. Como la de buscar parecidos (lo dejo eso para otro día).
Se hace lo del mote sin malicia, con malicia, por aburrimiento, por deporte… Vamos, por convencimiento. Siempre tiene uno a la vuelta de la lengua un sustantivo que reemplace, en loor de la justicia contextual al que los papás buenamente otorgaron tras concilios sumarísimos y acto mojatorio bautismal (por lo general, digo, que hubo quien sacó un seis y pasó a la siguiente casilla, que no capilla). La cosa colorea, enardece… y muchas veces sostiene conversaciones postreras y da para incluso posibles discusiones. Mucho rédito para tampoco esfuerzo. Véase, vaya, que merece la pena.
Luego está lo de los colectivos (tranquilos, que voy enfilando la cosa). Porque claro… hay según qué asociaciones (no estaturarias) que tienden al tumulto sustantivo: pueblos en general (ese dúo que ya pasó por aquí, Teresa La Zorra, Juanito el Empalmao) que arrastran azañas de siglos pasados para estamparles apodos a los nonatos; equipos de fútbol, ahora con créditos a la espalda… Vamos, lo suyo, lo normal. Pero coñe (citando), me ha salido para el vademecum un colectivo nuevo. Voy: el Gordo (todo un clásico), el Bigotes (otro derroche de creatividad apelativa), el Luigi (mira, uno gracioso…), el Abuelo
Lo sé. Si pregunto a qué colectivo pertenecen, seguro que alguno me suelta que al Mario Bros. Y voto a Bríos que lo parece. Pero no. Estos no son fontaneros (pobre Peri). Estos son unos mangantes.
Y es que claro… yo lo veo hasta bien. Mejor llamar por mote gracioso que mancillar el nombre que tan buenamente les pusieron antes de saber la clase macarra en la que se convertirían.
La reflexión: pues sabéis que suelo dejarla en blanco. Que es para no manchar, como decía Serrat, que es para darse aires, que es lo que se estila entre la chusma (ahí, tomando de ejemplo a grandes prohombres: Sicilia Team), o yo que sé. El caso es que oye, mira, les da por los apoditos.
Termino, que llevo un rato. Este alarde creativo demuestra que artes sí (de las malas, se entiende), pero no letras. Porque conozco quien, con menos euros (bueno, euros no sé si es la moneda que estos usan), le saca a según que aspectos mejor partido. Unos lindos ejemplos: el auténtico disidente, el Conde Smiorgan el Calvo, la Venganza de Moctezuma, el Cracatoa, y, por supuesto, Dodoria, el terror de Moria. Yo, por unos pocos cochazos de lujo, les suministro motes para cientocincuenta tramas.

En fin, me voy. Que tras el tostón, para variar, he acabado diciendo nada.

Ah, no. Perdón. Me dejo lo importante. Feliz cumpleaños.

Sep 4
Josefina

Dice un amigo mío que habría que echar del país a todo aquél que, en su vida, no se haya leído al menos diez libros. Yo, por no ser muy cruel, le contesto cada martes que nos quedábamos sin materias primas. Vamos, arquetipos de saldo. Por aquello de la lucha de clases.
También menciona este amigo mío, proverbial fuente hoy de sabiduría, que el heavy español, como fan y no como estilo de música, es leído per sé. Y habla inglés. Porque para entender las letras de los Blind Guardian tan necesaria es la lengua de Byron como un tal J.R.R.
No es, sin embargo, revelación pasmosa alguna. Porque al heavy le bastan cuatro cómics (y los Kiss tienen, en pro de una más suave adapctación) y dos muñecos para ser catalogado de friky. Y claro, los frikys, de suyo, se han leído más de diez libros.
La cosa quedaría ahí (bueno, ahí, porque yo empuño un teclado y no una espada bastarda a dos manos, que si no, iban caer testas de indocumentados…), porque es verano y mi lengua gusta de catar aguas saladas y no salir mucho, porque el moreno, como bien decía Josefina, es de paletos y villanos, y por el contrario una tez blanca, nívea, no hace sino atestiguar lo noble y elevado. Bueno, en virtud he de decir que esto Josefina lo decía con pompa y en la corte. Otras cosas le decía, como sabrá quien me conozca (o a Wyoming, la gracia es suya), al tambor de granaderos.
Que me pierdo. La cosa quedaría ahí, y ahí (es decir, en ningún sitio) iba a quedarse, de no ser por estos dos sucesos.
Dice risueño, alegre,casi orgulloso,el simpático novio de mi prima, que nunca se ha leído un libro en su vida. Angelito. Lo decapitaba antes de terminar la nefandez. Que no quiero yo entrar en miserias personales, pero hijo, no lo digas. Que quedas mal. Y el día que mi colega llegue a ministro te deporta para gambia sin pasar por la salida.
Eso una.
Otra.
Articulito de El País (cosas veraces, que dia, veredes, Sancho). Que viene a decir que el 14% de los españolitos entre 18 y 24 años dedican media jornada a rascarse salva sea la parte con la mano derecha, y la otra media con la izquierda, por aquello de la paridad. Dice de nuevo este ilustrado amigo mío, estrella invitada hoy sin duda, que es porque los padres les dejan. Ni estudio ni trabajo, guapa. Léase.

Pues oye. Se me enciende la sangre. Porque luego dicen que digo. Si vivimos en un país rebosante de ineptos, necios, faltos, zoquetes y turbios, médiese. O dénos a todos los que pasemos el examen, billete y estancia gratis en Tombuctú hasta que se sanee la cosa.
Luego… lo que pasa. La LOGSE tiene su parte de pastel puesto en la humilde servilleta (toma epíteto), pero no sé yo si toda. Mi mamá me echa que en cara que yo siempre le eche en cara, a los padres, la culpa. Y eso que le digo: ¡si a ti te salió perfecto!. Pero no sé yo tanto, ni nada, de esto. TICE, Padres, Josephus, Lázaro Carreter y Gloria Fuertes (-Ahí va la loca de los versos, dicen,la que nunca hace nada).

Porque cuando voy y digo eso de “como le decía Josefina al tambor de granaderos” no se ríe nadie. Los de siempre porque ya se lo saben, los nuevos… porque no tienen ni idea. Porque profesoras de infantil (ole, esos funcionarios) no saben cuándo se descubrió américa. Porque el metro se llena de Crepúsculos, Hombres que amaban a las mujeres (todo con tapa negra y colores rojos. Si hasta han reditado en semajante formato a los vampiros de la Rice) y el siempre necesario plantel de Zafones, Catedrales, Manuscritos y, que no falte, Gordon y el Follet. Porque, con perdón del señor Ockham, ya está bien de explicaciones sencillas. Porque tiramos las metonimias por la ventana. Porque nos vamos, poquito a poquito, renglón a renglón, a tomar por culo.

Lo dicho. Napoleón sable en mano, y la caballería rusticana. Y a desmadejar ineptos.

Buenas noches.

Jun 19
Lo del hábito, y el monje, y el 40 de mayo

Una vez anduve paseando mi lengua por el cortante filo de los altos bajos de aquellas minifaldas que las enfermeras, con todo su derecho, se negaban a llevar. No volveré a aquello, porque he venido a otra cosa.
Lo de yo es que en traje no estoy cómoda.
A ver. Que yo entiendo lo de los tacones. No deben ser buenos para la espalda, ni para los tobillos. Otra cosa es que si yo hubiera nacido del lado que se sienta en la taza para orinar, los llevaría todo el día puestos. Como mi mamá. Pero no es el caso. Es una opinión lo de que embellecen, alargan la pierna, estilizan… y desatan la lujuria. Pero repito, no es el caso.
El caso es la de es que yo en traje chaqueta, o arreglada (que nadie dice falda, y menos corta) no estoy cómoda.
Yo respondo… ¿que te tira de la sisa o qué?
Pero no, no es por el sastre. Es que vestida así no soy yo, no me siento segura, no es mi estilo, parezco una madre (ganas dan de decir lo de quizá deberías plantearte serlo) y otras muchas maritorneces de autoconvencimiento, que no hacen sino dar alquil, lijar y emplastecer complejos a los que preferimos no poner nombre.
Por que yo, como casillas, en pijama (que no gasto), en traje, en chándal de táctel, con la camiseta de iced earth en evento patrocinado por jevi españa, de jack sparrow (bueno, era más bien gitano con gorro), de asno de shrek (no niño, no soy un conejo), de jenny lee o de arcipreste de hita… me siento seguro
Porque el menda es el menda se adorne como se adorne. Porque la gracia está en verse guapo de cualquier guisa, de saberse dentro del sayo, portándolo, con gallardía, y no colgando de él. Porque es de menudos no entender que a veces, y concuerdo que con desgracia, es necesario lucir según que aspectos, para franquear según que barreras. Sí hija, así de duro. Y no hablo de los porteros de discoteca (que no gasto, y que nunca me han tirado por la pinta). Hablo de técnicos de recursos humanos, profesores de universidad, bancarios varios, alumnos hostiles, presidentes de asociaciones, aforos arquetipados…
Hablo de que es ser más listo, más alto, más guapo, de que saber que si para entrarle por el ojo al subnormal de turno debo ponerme pajarita, me la pongo, porque el que la lleva soy yo, que valgo mil veces más que el de enfrente, y no me alzo como el Ché Guevara del Trafaluc combatiendo a la estupidez humana con la mía propia. Vamos, seamos inteligentes, ya adultos.
Que yo, con el calor que hace, ojalá pudiera ir en falda todo el día, para que se me ventilaran bien las pelotas.

Perdón por lo soez, pero es que con la que está cayendo, según que sandeces me engrosan los gránulos de la lengua. De la mala.

pd.- A éste mismo, no le importaba vestirse… de traje.

Feb 18
Miradas

Tal vez deberían incluir, en esos mensajes instructivos a los que nadie presta atención (no sentarse sobre el pasamanos, por favor permaneza a la derecha…) uno que dijera: si no es usted afín a la naturaleza humana, no baje ahí a abajo. Porque si eres un zopenco incapaz de comprender la situación en la que habitas, el entorno en el que desplazas, y por tanto, miras con odio, y despotricas por lo bajo a santo del pobrecito pintado entero de UniPost, que a parte de tirarse lo que le queda de mañana (toda) repartiendo publicidad por unos buzones que se le abren acompañados de muchos timbrazos y pocas frases (las pocas veces que coges el folleto del MediaMrkt… ¿has dado las gracias al repartidor?) y dando paseos a la intemperie (qué envidia, por Dios, qué envidia), es obligado a llevar el carrito en el metro, a las 8:30, con lo que eso conlleva… que sepas que yo te estoy mirando a ti con un asco que deja a tu odio silbando el puente sobre el río Kwai. O si eres un retaco rebosante de ira que está decorado por fuera con motivos y tejidos tales que, además del pelo largo, tienen como función indicar que cuando vas al baño, cualquiera sea el motivo, siempre apoyas la carne sobre el aro de loza, y murmuras nadie sabe muy bien el qué (porque en lugar de tener dos cojones y volverte y decir lo que sea que te incomoda, a parte de ser como eres, prefieres seguir abanderando la misera) mientras miras con toda la ira que se te ha metido entre las magadalenas (amén de la mermelada) al pobre chaval que, cascos en mano, parece que te ha molestado haciendo… ¿qué? Sabe que también a ti te miro con desprecio.

Y aunque en el fondo de igual como les mire, porque eso no les adoctrina, compenso el flujo mundial de miradas rencorosas, y el equilibrio cósmico se mantiene, y el número mundial de migrañas al mes baja un 0.3% (que hablando de número mundiales, son muchas cabezas cabronas menos).

Otra cosa… otra cosa son los imbéciles que empujan a la gente en los garitos de copas, y luego se ponen chulos, los que se ríen. A esos no me basta con mirarlos. A esos les presento a mi amigo Dani.

Y, para acabar, que últimamente ando de un locuaz que pasma, diré que:

Según salgo del metro, ese metro que es un pozo de deseos y anhelos humnanos, me adelanta escaleras arriba (¡cómo es posible, con lo rápido que eres! habréis pensado… pues bien, sabed que iba leyendo) un tipo… que no conforme con llevar un traje beige claro con rayas marrones algo anchas, y una camisa y corbata a juego con la cosa, remata la indumentaria veraniega con un zinturón y zapatos perfectamente combinados. Que no lleve abrigo me sorprende, porque aún refresca a esas horas. Que use un traje de verano en febrero me importa bastante poco. Pero que con su atuendo, sus complementos… me lleve unos calcetines azul oscuro… es para presentarle a los arriba mentados, y dejarle una tarde de té con ellos.

Ale. Que llevo tres diitas.

Y por si hay dudas…

Feb 12
Gomina

Uno ha nacido donde ha nacido. Y eso complica mucho las cosas. Por mucho que racionalice, ha aprendido de sus padres las cosas que ellos le enseñaron, y otras (muchas más) que no queriendo enseñarle le mostraron por el cómo eran resultó lección suficiente. Y contra eso hay poco que hacer en el fondo. Porque por mucho que nos empeñemos, algo queda. Posos.

Por eso… por eso la repulsa es doble. Porque a uno se le atraganta el churro en lo social, cuando anda de moje en el café de las 8. Porque claro. Los implicados en el último escándalo político (véase Boadilla) son… como son. Y no se me confunda nadie, oiga. Que a mí, del PP como si son del PCE (Dios lo tenga en su gloria… uy no, Dios no, que estos…). Lo que me pone la sangre en ebullición, lo que me hacen hablar con palabras aprehendidas desde niño, lo que me despiertan la repulsa… Es la pinta. Porque siempre tienen la misma.

Me salen las imágenes de archivo en arcadas (los churros, que no son especialmente digestivos). En llegando, que decía la tía Vitoria, a una boda. Rayas en los trajes, gomina como para asfaltar la Vía Apia, los rizos de rapel por el cogote. El porte. La rubia al lado pintada como una puerta y vestida como un paso de semana santa, aunque con las medidas adpatadas a la fornicación en Vía Pecunaria, véase a veinte uñas y olé. El paso de saberse por encima de todos los demás pobrecitos. Dueños del mundo. Con el culo bien limpio de frotarse el perineo con nuestros tristes billetes de cinco reconvertidos (prensados, porque somos las uvas de su fino) en unos grandes y morados que para comprar no van muy allá, pero para limpiar excesos van como polla al culo. Uy perdón.

Y no sé qué hacer. Porque cuando estos nuevos caigan, otros vendrán, porque para mi desgracia, y la de todos, nunca se ponen suficiente gomina como para que les caiga la cabeza al suelo. Ay Robespierre, lo que se te echa de menos.

Para acabar de limpiar el mal sabor dejado en esta mala lengua mía, usaré la saliva de otras palabras, que sin ser paridas por mí, son mías. Tuyas. De todos. Sea.

“Probablemente en su pueblo se les recordará
como cachorros de buenas personas,
que hurtaban flores para regalar a su mamá
y daban de comer a las palomas.

Probablemente que todo eso debe ser verdad,
aunque es más turbio cómo y de qué manera
llegaron esos individuos a ser lo que son
ni a quién sirven cuando alzan las banderas.

Hombres de paja que usan la colonia y el honor
para ocultar oscuras intenciones:
tienen doble vida, son sicarios del mal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Rodeados de protocolo, comitiva y seguridad,
viajan de incógnito en autos blindados
a sembrar calumnias, a mentir con naturalidad,
a colgar en las escuelas su retrato.

Se gastan más de lo que tienen en coleccionar
espías, listas negras y arsenales;
resulta bochornoso verles fanfarronear
a ver quién es el que la tiene más grande.

Se arman hasta los dientes en el nombre de la paz,
juegan con cosas que no tienen repuesto
y la culpa es del otro si algo les sale mal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal. Letra de Algo personal - Serrat Y Sabina - sitiodeletras.com

Y como quien en la cosa, nada tiene que perder.
Pulsan la alarma y rompen las promesas
y en nombre de quien no tienen el gusto de conocer
nos ponen la pistola en la cabeza.

Se agarran de los pelos, pero para no ensuciar
van a cagar a casa de otra gente
y experimentan nuevos métodos de masacrar,
sofisticados y a la vez convincentes.

No conocen ni a su padre cuando pierden el control,
ni recuerdan que en el mundo hay niños.
Nos niegan a todos el pan y la sal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Pero, eso sí, los sicarios no pierden ocasión
de declarar públicamente su empeño
en propiciar un diálogo de franca distensión
que les permita hallar un marco previo

que garantice unas premisas mínimas
que faciliten crear los resortes
que impulsen un punto de partida sólido y capaz
de este a oeste y de sur a norte,

donde establecer las bases de un tratado de amistad
que contribuya a poner los cimientos
de una plataforma donde edificar
un hermoso futuro de amor y paz.”

Sea.

Larga y mala. Mi lengua.

Dec 12
Con faldas y a lo loco

Decido no llevar libro en la mano para que luego no me estorbe en periplos vespertinos (lo de que los libros estorben o no lo dejamos para otro día, y para otro piso que no sea el mío) y abuso de mi condición de homo erectus para leerme el periódico de mis vecinos de metro.

Y topo con esto.

Ya sé que los que me conozcáis sonreiréis con malicia. Porque siempre he sido yo más de falda que de pantalón (no considero aberraciones intermedias, tales como la falda-pantalón o los pantalones tipo McHammer: herejes). Por aquello de la belleza, de la lascivia, del desplante, del control femenino ejercido, de mil gilipolleces, supongo, difíciles de entender más allá de mi mente calenturienta. Sea que podríamos discutir a fondo sobre el asunto, arrojándonos a argumentos tales como la libertad de la mujer, la comodidad, la moral judeo cristiana, Cocó Channel, la Ley de Igualdad, su pardo Ministerio, la sotana y el kilt, los disfraces de enfermera cachonda, los uniformes de los colegios recogidos para mostrar muslamen, o si al coño de la Bernarda le asoman o no los pelos bajo la minifalda. Pero no lo vamos a hacer.

Lo vamos, de hecho, a dejar para otro día, pero sí me gustaría, ya que el blog es mío y vosotros lo leéis porque os da la gana, decir unas pocas de cosas:

Que a mi me gustan las minifaldas. Me quedan francamente bien,
Que las faldas largas tipo hippie murieron con la Kelly Familie (menos mal).
Que las faldas despiertan en los caballeros sus mejores deseos. Y me importa un huevo (de los que a mí no, pero a un amigo sí le asoman por debajo de la faldita) la razón que lo justifique.
Que Jack Lemmon tenía mejores piernas que Tony Curtis.

Y que yo soy Ángel Serrano, y esto es, de nuevo, La Mala Lengua.

Jun 9
Capitalismo (o la cresta de la ola)

Seré breve. No hay sangre. No hay ganas. Hace 14 años mi madre se quedó en el paro. 38 años. Graduado Escolar recién sacado. FP 1 oliendo a pintura. Un niño rubito va al cole y le ponen Terminator 2 el día que Talayero enseña su walkman de aluminio. Huelga general. Después… Filesa, Aznar, el señor del bigote, el trío de las azores, el España va bien, el 11.M, las mentiras de ambos lados, la mierda salpicando las paredes, y de pronto… que si esto va así, que si el capitalismo es lo que tiene, que son ciclos, que se pasan…
Y mientras mi madre temblando, de nuevo, porque los camiones no pasan la frontera con Francia, y sólo les quedan piezas en almacén para 5 días. Colas en las gasolineras, la gente congelando los langostinos, y yo en pijama pensando que he sintonizado una de esas cadenas apócrifas de la TDT y están dando de nuevo aquel aborto que fue el Apocalipsis de Stephen King.
Los barcos sin faenar, los camiones llevando al tráfico más aún al borde su abismo. Los mi cámara y yo mostrando gente desahuciada, desalojada, desmontada, rifando su piso en papeletas de a 5 pesetas. La prensa sembrando, porque es mejor producto que la calma, el miedo y el nerviosismo.
Eso sí. Pedrosa, Nadal, Gasol, los toros y Podolsky que no celebra los goles. Pan y circo, vaya.

A tomar por culo los romanos. Yo… quiero una sopa. De letras de hipoteca. Como si me (nos) sirviera de algo.

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