Nov 24
De poco sirve el andar acompasado, o del brazo, si a la vuelta de la esquina se suelta lo enlazado y el frío recubre de escarcha lo intermedio, lo vuelve resbaloso, y frustra los intentos de reenganche, porque el frío, y no el tiempo, es el que no perdona.
De poco sirve alzar los cuellos forrados, intentando que cubran lo expuesto, pues es nuestra cabeza, que falla menos de lo que le suponemos, la que se vence, reconociendo la culpa, y mostrando al frío la carne para que éste, y no nosotros, haga justicia en la piel.
De poco sirve correr, buscar cobijo, si los espejos que nos reciben en los corredores altos de las casas sólo devuelven la sombra borrosa de un contorno que parece nuestro, pero que el vaho, porque el frío, desdibuja y emborrona, como queriendo decirnos algo, como acusándonos de algo.
De poco sirve huir del frío, porque somos, cuando estamos solos, seres mismos hechos de frío.

Sólo la compañía, tú, vosotros, los demás, enciende el aceite que perfuma, ilumina, pero sobre todo calienta, el salón de suelo frío en el que duermen nuestros corazones.

Frente al frío, la gente. Frente a la soledad, vosotros.
Contra el mal, la hormiga atómica.

Y yo.

Sed buenos.

Nov 19

Ole la sardana

Vaya por delante que yo soy seguidor del FC Barcelona. No vaya a ser que luego venga alguno a decirme que claro, como soy culé…. Dicho lo cual, empiezo.Pero vamos a ver. Que no es por esto sólo. Que no. Esto es sólo un granito más. No es ni la gota que colma el vaso ni el nudo gordiano ni the eye of the beholder. Es simplemente lo que merecemos.
¿Que se juntan un señor que no sé quién es, el Moranco no pedófilo y José Manuel Soto (de figura de la canción a charcutero, por lo de vender jamones) y le “componen” a la selección un himno? Ole. ¿Que no lo están haciendo por la cara? Ole. ¿Que le ponen aires andaluces a una selección que lo que más lleva son catalanes y vascos? Ole. Ole, ole y ole.
Que no es por el fútbol oiga. Que no. Que es que es lo de siempre. Luego que si I+D+i, que si Bologna Process, que si modelo eduactivo, que si alianza de civilizaciones. Y mientras dando soporte ecónomico a la folcórica (que ahora se ha mudado de encima del televisor al cubrerradiador - cosas de las pantallas planas), al toro y a la caspa consuetudinaria.
Ahora es cuando me vendrá alguno (mismamente mi madre) a decir que no es porque sea yo del barça, sino porque me caen mal los andaluces. Y no es eso verdad. Todos no. Mi abuelo que era de Cádiz me caía francamente. Y Manuel de Falla, y Séneca. Y… y Felipe González.
Y no se me vaya a enfadar nadie. Que yo contra los andaluces no tengo más que contra los que van de graciosos por la vida sin serlo. Porque el acento, miarma, no garantiz el salero*.
Pero me despisto.
¿Porque no le ponen de himno a la selección la canción del anuncio de Cepsa? Ruda, a gritos, sin acentos. Una cosa bien oye. Porque si esto va de usar folklore… dada la tasa… mejor la sardana que los aires flamencos, digo.
Si lo que nos pasa en el fondo es que tenemos envidia. Del you’ll never walk alone, que es himno futbolero, a la marsellesa, que es himno internacional. O hacemos mmmmmm con la boquita (esos crash test dummies) o silvamos, o hacemos tachán tachán como gomaespuma. Pero no pongamos a Jose Manuel Soto a cantarnos con ese aire de cortijo y bellota letras compuestas por uno de los Morancos, que se nos agacha la cabeza ya sólo por el peso de la caspa.

Yo, de toda la vida, y siendo que me caen aún peor que los andaluces, me quedo con los franceses. Un himno de los que le enaltecen a uno el alma, un emperador de verdad, con un solo nombre (nada de primero de España y quinto de Alemania, que parece que lo patrio se devalúa al cambio. Que le hubieran puesto Alarico, coño), un presidente que se cisca a la Bruni, y Henri que las controla con la mano.

Ah, perdón. Por tapar agujeros y argumentos desestabilizadores de antemano. Sí, que sí. Que soy votante del PSOE. Pero el que piense que tiene algo que ver… en fin, que cante, que cante.

*Evidentemente, por no aborricarme más, diré que estoy exgerando de manera injusta. Los andaluces, como el resto de españoles, son unas personas maravillosas, elegantes, trabajadoras, humildes y honestas, que en absoluto merecen mi desprecio, más allá de aquellos a los que, por conocer personalmente, ando en todo mi derecho de llamar imbéciles y zafios, eso sí, con alguna honrosa excepción, en la que ahora mismo no caigo. A los que no conozco, mis disculpas más sinceras.

Nov 11
F

Fotos que vuelan de las páginas a una boca que trastoca lo que fue para crear un es que difiere tan notablemente… que cuando es leído desmerece y hace evocar, por una vez, mi voz y no mis letras.
Frases que entresurgen del espesor de la pereza, que no es esta vez falta de deseo si no de talento, pues no es deseo sino talento lo que falta cuando la cabeza retoma viejos achaques y ataca auyando con la pica en ristre. Duele, claro.
Fuerzas que alcanzan si se mira al suelo, pero que Flaquean cuando la vista escruta lo venidero. Porque sólo es miércoles, pero será octubre en algún momento.
Fé… en saber, alguna vez, que es lo que pretendo.
Fuera aire, adentro… sólo tierra.
Fotos. Frases. Fuerzas que Flaquean. Fé. Fuera. Fieras que se aburren y se Frotan con la reja.

Nov 5
Motes

 

Mi abuelo, mi padre, el Pepe, el Panda y Lulú, c’est moi, hemos sido, como en general el pueblo español (hasta al escribirlo le entran a uno ganas de ponerse de pie, leñe), muy de andar poniendo motes. Con felicidad recuerdo aquella infumable clase universitaria en la que los dos focos malvados e infecciosos acabamos por juntarnos (convirtiendo en circunferencia lo que era una elipse) para comparar de qué brillante (nos parecía) manera, habíamos etiquetado a los vecinos de silla (lo de ponerle apodo al maestro se nos quedó, salvo honrosas excepciones, en el colegio privado). Doña Rogelia, la cobre Ilie, La chica del perro en la cabeza, el Hindú, Chinchito… No es un don. O sí. Es una desgracia. O no. Como la de buscar parecidos (lo dejo eso para otro día).
Se hace lo del mote sin malicia, con malicia, por aburrimiento, por deporte… Vamos, por convencimiento. Siempre tiene uno a la vuelta de la lengua un sustantivo que reemplace, en loor de la justicia contextual al que los papás buenamente otorgaron tras concilios sumarísimos y acto mojatorio bautismal (por lo general, digo, que hubo quien sacó un seis y pasó a la siguiente casilla, que no capilla). La cosa colorea, enardece… y muchas veces sostiene conversaciones postreras y da para incluso posibles discusiones. Mucho rédito para tampoco esfuerzo. Véase, vaya, que merece la pena.
Luego está lo de los colectivos (tranquilos, que voy enfilando la cosa). Porque claro… hay según qué asociaciones (no estaturarias) que tienden al tumulto sustantivo: pueblos en general (ese dúo que ya pasó por aquí, Teresa La Zorra, Juanito el Empalmao) que arrastran azañas de siglos pasados para estamparles apodos a los nonatos; equipos de fútbol, ahora con créditos a la espalda… Vamos, lo suyo, lo normal. Pero coñe (citando), me ha salido para el vademecum un colectivo nuevo. Voy: el Gordo (todo un clásico), el Bigotes (otro derroche de creatividad apelativa), el Luigi (mira, uno gracioso…), el Abuelo
Lo sé. Si pregunto a qué colectivo pertenecen, seguro que alguno me suelta que al Mario Bros. Y voto a Bríos que lo parece. Pero no. Estos no son fontaneros (pobre Peri). Estos son unos mangantes.
Y es que claro… yo lo veo hasta bien. Mejor llamar por mote gracioso que mancillar el nombre que tan buenamente les pusieron antes de saber la clase macarra en la que se convertirían.
La reflexión: pues sabéis que suelo dejarla en blanco. Que es para no manchar, como decía Serrat, que es para darse aires, que es lo que se estila entre la chusma (ahí, tomando de ejemplo a grandes prohombres: Sicilia Team), o yo que sé. El caso es que oye, mira, les da por los apoditos.
Termino, que llevo un rato. Este alarde creativo demuestra que artes sí (de las malas, se entiende), pero no letras. Porque conozco quien, con menos euros (bueno, euros no sé si es la moneda que estos usan), le saca a según que aspectos mejor partido. Unos lindos ejemplos: el auténtico disidente, el Conde Smiorgan el Calvo, la Venganza de Moctezuma, el Cracatoa, y, por supuesto, Dodoria, el terror de Moria. Yo, por unos pocos cochazos de lujo, les suministro motes para cientocincuenta tramas.

En fin, me voy. Que tras el tostón, para variar, he acabado diciendo nada.

Ah, no. Perdón. Me dejo lo importante. Feliz cumpleaños.

Oct 16

Esta noche las flores han venido a mi ventana. Lo sé porque aunque poco, pues el cristal no es muy dado a aprehender mensajes de aroma, algo de perfume a rosas me ha rozado al abrir, ya de mañana.
Lástima que ellas, suaves, delicadas, hayan optado por golpear con lo más blando, y no con lo duro del filo, pues no está la cosa para dejar fuera la belleza, cuando es ella la que viene a buscarnos de madrugada.

Moraleja: mejor llamar la atención con las espinas.

Corolario: por muy grande que sea el cuaderno no me cabrán dentro todas las palabras. Tampoco es que sea necesario. Así que mira, a vueltas con las plumas.

Estoy aquí. Bien quietecito, para oír las llamadas.

Sed buenos.

Oct 11

Entrada ésta que borraré cuando las cosas se pongan serias.

Pero mientras maqueto, pongo, edito, subo, bajo… aquí lo dejo.

Bienvenidos.

Sep 24
Anda uno a la gresca con la cómoda, cuando por el flanco derecho se percata de que los cajones del sinfonier están deglutiendo el ajuar de boda. Ikea 2, sábanas bajeras 0. Entonces, perdida la batalla en el dormitorio, corres a socorrer a otros con más opciones de victoria. Pero oye, nada. La nevera (se conoce que para estas lides la gama blanca juega como local) se las apaña, a base de perseverancia, para romper todos y cada uno de los pitorritos del culo del flan Danone. Y eso sí que no. Porque yo, aun reconociendo las virtudes del método inverso, soy un señor, y los flanes me los como con el caramelo por encima. Abrase visto. Dicho lo cual, la emprendo a tirones con los imanes. A tomar por culo Marge Simpson. ¡Sufre, gigante lacado de heladas resonancias (aunque visto así… resonar… no sé yo)!. No obstante mi perfidia el mamotreto ni se inmuta, y de vistazo general desecho enciscarme con la lavadora, que a saber cómo se las gasta. Finto, amago y bordón. Vamos, que a correr por el pasillo. Con una mirada al perchero me olvido de coger chaqueta, está la cosa para las preces. Salto, rodeo, abro y me doy al aire. Escaleras abajo. La calle. Libre al fin. Pudiendo hablar con la gente, que me saluda al pasar, porque, aunque tenga la casa en guerra… lo mío siempre ha sido dar la cara.

Sed buenos.

Sep 4
Josefina

Dice un amigo mío que habría que echar del país a todo aquél que, en su vida, no se haya leído al menos diez libros. Yo, por no ser muy cruel, le contesto cada martes que nos quedábamos sin materias primas. Vamos, arquetipos de saldo. Por aquello de la lucha de clases.
También menciona este amigo mío, proverbial fuente hoy de sabiduría, que el heavy español, como fan y no como estilo de música, es leído per sé. Y habla inglés. Porque para entender las letras de los Blind Guardian tan necesaria es la lengua de Byron como un tal J.R.R.
No es, sin embargo, revelación pasmosa alguna. Porque al heavy le bastan cuatro cómics (y los Kiss tienen, en pro de una más suave adapctación) y dos muñecos para ser catalogado de friky. Y claro, los frikys, de suyo, se han leído más de diez libros.
La cosa quedaría ahí (bueno, ahí, porque yo empuño un teclado y no una espada bastarda a dos manos, que si no, iban caer testas de indocumentados…), porque es verano y mi lengua gusta de catar aguas saladas y no salir mucho, porque el moreno, como bien decía Josefina, es de paletos y villanos, y por el contrario una tez blanca, nívea, no hace sino atestiguar lo noble y elevado. Bueno, en virtud he de decir que esto Josefina lo decía con pompa y en la corte. Otras cosas le decía, como sabrá quien me conozca (o a Wyoming, la gracia es suya), al tambor de granaderos.
Que me pierdo. La cosa quedaría ahí, y ahí (es decir, en ningún sitio) iba a quedarse, de no ser por estos dos sucesos.
Dice risueño, alegre,casi orgulloso,el simpático novio de mi prima, que nunca se ha leído un libro en su vida. Angelito. Lo decapitaba antes de terminar la nefandez. Que no quiero yo entrar en miserias personales, pero hijo, no lo digas. Que quedas mal. Y el día que mi colega llegue a ministro te deporta para gambia sin pasar por la salida.
Eso una.
Otra.
Articulito de El País (cosas veraces, que dia, veredes, Sancho). Que viene a decir que el 14% de los españolitos entre 18 y 24 años dedican media jornada a rascarse salva sea la parte con la mano derecha, y la otra media con la izquierda, por aquello de la paridad. Dice de nuevo este ilustrado amigo mío, estrella invitada hoy sin duda, que es porque los padres les dejan. Ni estudio ni trabajo, guapa. Léase.

Pues oye. Se me enciende la sangre. Porque luego dicen que digo. Si vivimos en un país rebosante de ineptos, necios, faltos, zoquetes y turbios, médiese. O dénos a todos los que pasemos el examen, billete y estancia gratis en Tombuctú hasta que se sanee la cosa.
Luego… lo que pasa. La LOGSE tiene su parte de pastel puesto en la humilde servilleta (toma epíteto), pero no sé yo si toda. Mi mamá me echa que en cara que yo siempre le eche en cara, a los padres, la culpa. Y eso que le digo: ¡si a ti te salió perfecto!. Pero no sé yo tanto, ni nada, de esto. TICE, Padres, Josephus, Lázaro Carreter y Gloria Fuertes (-Ahí va la loca de los versos, dicen,la que nunca hace nada).

Porque cuando voy y digo eso de “como le decía Josefina al tambor de granaderos” no se ríe nadie. Los de siempre porque ya se lo saben, los nuevos… porque no tienen ni idea. Porque profesoras de infantil (ole, esos funcionarios) no saben cuándo se descubrió américa. Porque el metro se llena de Crepúsculos, Hombres que amaban a las mujeres (todo con tapa negra y colores rojos. Si hasta han reditado en semajante formato a los vampiros de la Rice) y el siempre necesario plantel de Zafones, Catedrales, Manuscritos y, que no falte, Gordon y el Follet. Porque, con perdón del señor Ockham, ya está bien de explicaciones sencillas. Porque tiramos las metonimias por la ventana. Porque nos vamos, poquito a poquito, renglón a renglón, a tomar por culo.

Lo dicho. Napoleón sable en mano, y la caballería rusticana. Y a desmadejar ineptos.

Buenas noches.

Aug 25
En un cajón que llevo atado justo entre las dos orejas llevo un mantel anudado en las cuatro esquinas con cuatro nudos como los que mantenían la calva de Juanito a salvo de la intemperie. Y en medio de la tela paquetes mal doblados de viandas que me llevo de camino. Por no entrar en detalles, diré que son cuentos que no caben en un libro, ganas de saltar a la playa con los pies por dentro de la ventana, frases cortas que se quedan a alargar nuestro suplicio y un destornillador por si las cosas se ponen feas. Nada de comida. Y todo comestible. Tragable. Aunque luego vengan las arcadas.

Gritarme no basta.

Jul 27
Que como es de lunes el comenzar, opino que no merece la descortesía ni la gravedad anteriores. Así que retiro el envite porque aunque llevo pares, no hay dos tetas iguales.
Y así me espero al juego, que de toda la vida se me ha dado bien.
Porque a ver si nos vamos a andar con gilipolleces a estas alturas de la partida. Que yo con las veinte en copas me apaño a la que me entre la sota de bastos. Que como decía Cirilo, puta en ventana, mala mañana.
Y es que es por la mañana cuando arrancan de nuevo las mentiras, pero con eso de que el sol limpia, fija y acojona, pierden la carrera con las ilusiones, y por eso parecemos mejores. Atrás queda la noche, que ahora nos dura tan poco. Los insultos, los temores.
Saca el sable, espolea al caballo, mira la semana a la cara y dice… a por ellos, que son pocos y cobardes.
Y ya está, porque así lo digo.

Tirar palante, e ir pagando los recibos de la luz.

Vamos, que no tenemos todo el día.

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