No sé si son más difíciles los pasos hacia la puerta o los que desde la nueva puerta nos llevan al nuevo lugar. Sacar las cosas de la caja o el momento en que se metieron. Decir adiós a caras que igual expresan o no. Decir hola a caras de esperar más que de expresar. Los bolis, los papeles. Uno a uno, que no tenemos prisa.
Y cuando pasan los minutos y el espacio comienza a amoldarse como contenedor de un alguien nuevo más… las ausencias, los ausentes, se hacen de pronto evidentes. Lo que has olvidado traer. Lo que has querido olvidar. Lo que se pudo y lo que no.
De todas esas cuentas de menos y demás, en el fondo, quizá porque a su edad los cambios son más permanentes que las permanencias mismas, JR, por causa de un azar tecnológico carente de toda malicia, echó de menos su música.
De menos
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