Siendo más que perceptiva la óbvida faltura de espaciamiento que aqueja a mi remorfado zomidilio, se estudia (y aún así se suspende) la ponibilidad de horadar el falso techo con profusa fruición y albergar allende isabel los cuantos voluminados menos alustres que abitorran los espacios comunistas.
Eso, o adicionar los cedeses cual vinilos (de esos de espiral por cara) en el Peletazo (Pêlê Mêlê de aquellas oye) con chincheta amodo de tallo aceroso de su esencia giralunada. Y Van Cock con dos orejas. Y rabo, chiiiiiico, y rabo. Que tienes unas cosas.
O dar pávulo a la infame voracidad de las ratas. Hartáos, roedores, hartáos. Que si la de carne devora hormigón (antenas!! he dicho antenas!!!), poco me parece a mí que la de peluche se me coma el cartoné.
O seguidamente optar por la adoptancia… del inquilino, y ceder la cédula de habitabilidad a los diversos, y yo volverme donde mi màma.
Eso, o adicionar los cedeses cual vinilos (de esos de espiral por cara) en el Peletazo (Pêlê Mêlê de aquellas oye) con chincheta amodo de tallo aceroso de su esencia giralunada. Y Van Cock con dos orejas. Y rabo, chiiiiiico, y rabo. Que tienes unas cosas.
O dar pávulo a la infame voracidad de las ratas. Hartáos, roedores, hartáos. Que si la de carne devora hormigón (antenas!! he dicho antenas!!!), poco me parece a mí que la de peluche se me coma el cartoné.
O seguidamente optar por la adoptancia… del inquilino, y ceder la cédula de habitabilidad a los diversos, y yo volverme donde mi màma.