Feb 29
Llegan los días de asueto con la sensación de nada por hacer.
Los lunes, al fin y al cabo, nos salvan del marasmo de la incertidumbre.
Es lo bueno de la rutina. Que se sabe el camino de vuelta a casa.
Al abrir la puerta a la noche… se nos mete en el recibidor, nos rodea con sus brazos y nos lleva… para quizá no traernos nunca de vuelta.
Llegan los momentos de decisión… las propuestas, los planes. Llegan los días de asueto. Pero será lunes… un día.

Y si extraña… ésta extrañará menos.

Feb 26
Una cosa por otra
Mentiras por colores.
Colores por banderas.
Banderas por venganzas.
Venganzas por pasados.
Pasados por canciones.
Canciones por reproches.
Reproches por defectos.
Defectos por razones.
Razones por programas.
Programas por mentiras.
Mentiras.
Una cosa, por la otra.
Feb 19
Quejicosos. Sacapegas. Petimetres que creen encontrar en la crítica el respeto, la consideración, hacia ellos, que no consiguen de otras maneras. Porque no lo merecen.
Le ponen pegas a los saltos de Yoda, a los inventos de James Bond, a los muertos de Rambo. Les oyes según salen decir qué fantasmada, qué americanada, qué guión. Eso cuando no les da por entrar en tecnicismos aprehendidos en cursos por fascículos, pescados al vuelo de lenguas en la radio… Y me dan ganas… de sacar la mía, mi mala lengua, de paseo.
De ponerles de pretenciosos, de creídos, de zafios… ¡PUES NO VENGAS, COÑO! Qué esperas de Misión Imposible, de Tomb Rider, de Alien Vs. Predator. Pues lo que hay.
Ganas de golpearles hasta que la sangre fluya de sus atestadas cabezas, mientras les grito que de tanto Ingmar Bergman van a morir como Birmanos en peli de Stallone.
De sentar a los indignados por el doblaje frente a mi madre, que se va al cine seis veces al mes, para que le expliquen detenidamente que a partir de ahora va a tener que dejar de perderse en los ojos de Johnny Depp porque va a tener que leer las cosas increíbles que le dice a Juliette Binoche en Chocolat.
A mí me gusta el cine. El que se escribe con minúsculas, en rincones poco iluminados; el que se escribe en grandes letras de oro, el cine de alfombre roja. El bueno, el malo. Todo el cine. La sensación de la espera a oscuras, del nervio tenso en el reposabrazos, del temor, de la ilusión, de la intriga. De Sunset Boulevar al Drácula de Coppola, de Star Wars a Jacques Tati, de Franco Zefirelli a Mel brooks, de Lawrence Oliver a Peter Seller. Porque a Dios lo que es de Dios, y al cine, a ese cine para todos los gustos, lo que es del cine.
Y no os enlazo los nombres… porque de buscar a ciegas aprendí lo que supe.
Feb 12
Alfombras rojas. Paseítos. Aquí yo, después tú. Persnajes creados por y para dar favores, seguir alumbrando. Malos que siguen saliendo. Cuotas de independencia que se pagan, para dejartranquilas las conciencias, que no los bolsillos. Hipocresía de metraje largo.
Discusiones, discriminaciones, versiones originales. Naives, fashion, postmodernos, entendidos, alternos, sabiondos.
Clanes, sagas. Subvenciones del estado. Becas, conatos. Declaraciones, uso del medio para difundir mensajes. Poses, posturas, palcos, pendones. Cámaras. Camarillas. Camadas. Y mentiras.
No tengo ganas, no me sale la lengua de paseo. Porque seca se me ha quedado alguna vez boquiabierto yo por la emoción, el pasmo, la alegría… del séptimo arte entrando a borbotones por cualquier input de mis sentidos. Ni hdmi ni ostias. Y ahora mira. Mira.
Llegan los focos. Llegan los vestidos. Llegan las marionetas del teatro de los deseos.
Y no soy yo el que mueve los hilos.
Feb 5
Haz deporte.

Haz deporte invadiendo un campo de fútbol con bates de béisbol en la mano, con barras de acero.
Haz deporte persiguiendo cabezas de cadetes, a ver a cuántos impides cumplir los 16.
Haz deporte esperando fuera del estadio a que salgan.
Haz deporte lanzando piedras a autobuses.
Haz deporte golpeando en el vestuario al rival que te frustró las ansias de victoria.
Haz deporte en la cara del que comparte equipo contigo, no sea que te quiera quitar el puesto.
Haz deporte buscando el dolor ajeno en la siguiente entrada.
Haz deporte mintiendo, buscando sacar partido de unas normas pensadas por el bien de todos.
Y enseña el deporte.
Enseña el deporte a pie de banda, presionando, depositando en tu hijo la frustración de tu orondo cuerpo, de tu pasado miserable.
Enseña el deporte a voz en grito, insultando cuando no sale, pidiendo violencia, denostando al contrario.
Enseña el deporte para niños, sin niñas. Para niñas sin niños. Porque esa niña parece un niño, porque ese niño juega como una niña. Porque esto es un deporte de hombres.
Enseña el deporte desde el sofá, mientras ella plancha, friega, cocina, cuida, sostiene.

Un amigo mío dice que el rugby, que es un deporte de animales, lo juegan caballeros, mientras que el fútbol, un deporte de caballeros, está jugado por animales. Esta mala lengua mía ha hecho callo desde porterías innumerables, a pie de innumerables bandas de sábado por la mañana. Y sale torpe, se mueve triste, acomplejada, al decir las palabras que corroboran la frase. Que se encoge cuando confirma que todos los malotes, chungos, matrucheros, macarras de esquina, portagorras y cadenas, todo lo que espero no encontrarme un día durmiendo en un cuarto de mi casa, juegan al fútbol queriendo ser Cristiano Ronaldo (que tal baila).
Así que saco hoy la lengua seca de espanto, seca de relamer los secos labios abiertos de mi boca pasmada leyendo la prensa deportiva. Y la saco aunque duela. Porque alguien en algún momento equivocó los caminos. Y creo que alguien, aunque desde aquí yo nada importe, debería retomar lo abandonado a golpe de lenguas, que restrieguen la vergüenza por las caras de los culpables.
Sería ese, desde luego, otro deporte al que gustoso me apuntaría.
Del otro… mamá, casi que me desapunto (ya quisiera).