Coge al viento de la muñeca. Mira en torno, la playa. Cuenta diez pasos a la derecha de la brisa, entre las palmeras que se mueven. Sin tiza marca una equis, y esconde debajo, a la sombra, su corazón que responde, y una botella de ron por si lo encuentran los piratas.
Revisando el fin de semana: estuvimos todos. Tú, yo, Jack y los demás. El que no esté, que levante la mano.