Apr 13
Sólo el viento que lame y sufre en los filos de las piedras, sólo él que no olvida en su memoria de aires y desgastes, sólo él recuerda… sólo el viento.

Como los gatitos… nada como darme un ovillo de lana… para tirarme el día con la madeja enredada entre las zarpas. Aunque luego, como con las violetas, la cosa no vaya por ahí.

Por cierto…

Enhorabuena Sr. Adjunto, por el logro.

Sed buenos. Porque yo… soy buenísimo.

Apr 12
Como vendiendo flores bajo la nieve. Lo mismo.
El viento corta las mejillas, las vuelve de un rojo lascivo. Febril. Ni para toser tienen fuerza los pulmones. Y los ojos, de vidriosos, no distinguen el camino que frecuenta. Vienen, se van, durante algunos instantes se quedan. Y antes de que anochezca, espera sola de nuevo, quizá con alguna moneda de más, seguro que con una violeta de menos.

Como vendiéndome en cada beso, en cada palabra, en cada gesto…bajo la nieve. Lo mismo.

Pd.- Sin aludidos, este toro lo brindo a la presidencia.
Pd’.- Imposible me parecía publicar aquí de nuevo. Tardé poco.

Apr 6
Un beso de menos. Quizá ese sea, de fondo, el motivo principal, que uno quiere un beso que no tiene.
El problema de verdad, por incómodo, es cuando, una vez dejado atrás, conseguido ese primer beso que se tiene de menos, un buen día, al mes siguiente, a los dos minutos, cuando sea, uno lo que tiene es besos de más.
De más.