Dec 30
¿Y si cuando tiro la espada al lago la Dama no alza su brazo para recogerla? ¿Y si la mejor de las soluciones no es la solución buena? ¿Y si este punto de partida es en realidad, el camino a la Torre Oscura? ¿Y si soy Roland? ¿Y si ella es el Rey Carmesí? ¿Y si es la Torre? ¿Y si un día alguien descubre mi juego? ¿Y si resulta que me esperan todos a la vuelta de la esquina? ¿Y si soy peor que House, porque yo soy de verdad? ¿Y si no lo soy? ¿Y si un día descubro que ya no hay vuelta atrás? ¿Y si resulta que no merezco más? ¿Y si las pretensiones eran todas mentira? ¿Y si todo lo era? ¿Y si un día olvido cómo arrancarte una sonrisa? ¿Y si me olvidan? ¿Y si Spiderman se calza el traje del Capitán Marvel?

He vuelto.

Dec 26
El frío que lleva horas haciendo que las putas se arrepientan de haber salido a la calle. El frío que empaña las aguas del río frente a la plaza de la catedral, que hace esconderse a los gorriones. El frío que convierte las paradas de autobús en refugios de tormenta, que hace explotar en nieve las sucias gotas de lluvia, que congela los charcos de la plaza de Las Bernardas. El frío que levanta olas en los bajos de mi abrigo, en las tablas de tu falda, que aprieta el paso de los viandantes. El frío que amontona indigentes bajo los soportales, que los hace buscarse entre sueños, que convierte en mantas los cartones. El frío que endurece mi mirada. El frío que hace a tus manos buscar refugio en las mías. El frío que corta y resquebraja mis labios, que paraliza el beso en un suspiro, que une con vaho nuestros colores. El frío que intenta detener tu corazón que late al ritmo de mis pasos. El frío, ese frío, que quiere hacer que se vuelva tan inútil como el mío.

PD.- Me voy hasta el sábado. Salamanca. Vaughan. Sed buenos.

Dec 10
No sé si quiero las caricias que recibo porque no sé si creo en las caricias que doy.
No sé si quiero besos en la boca, porque tan sólo está llena de aire mi boca que los recibe.
No sé si quiero más preguntas sencillas porque no sé si me quedan más respuestas complicadas.
No sé si escribo para ti, para ella, para vosotros, para mí.
No se si quiero lo que escribo.
No sé, sin más, si quiero.
Y por eso no quiero, porque en el fondo, y de un tiempo a esta parte, no sé qué cojones quiero.

No sé si me he dejado en el bolsillo del abrigo la puta margarita.