Tras otro.
Unos vienen de uno en uno. Uno tras otro. Son ellos, ellas, aquellos. Pasan a nuestro lado, nos miran cuando no les miramos. Sonríen, se apagan, se pliegan, cuando les miramos. Y quedan, o no, en el fondo de nuestros ojos. Suman, uno más uno, el número infinito de unos que nos rodean. Que son. Que somos. Uno, más uno.
Otros vienen de a dos. Dos, que no son uno. Que nos miran. Nos reconocen. Nos comparan. Que posan, paran, caminan, abrazan. Que se dejan mirar. Que saben quienes somos. Porque fuimos esos dos. Seremos esos dos. Lo somos. Lo dos.
Y al final, sólo hay uno. Que escribe, que posa, que llora. Que pasa a nuestro lado y nos sonríe también, o nos abraza, o simplemente nos toca. Que se apoya. Y que luego sigue, caminando, solo. Uno.

Hay un cuento en algún lugar. Uno, sólo uno, que ha de ser leído, escuchado, soñado. Ese cuento nos encuentra un día, nos acaricia el pelo, nos abrillanta la mirada. Se queda con nosotros. Y entonces caminamos abrigados, nos pensamos queridos, nos sabemos acompañados. Nunca solos, nunca más. Porque hay un cuento, en algún lugar, con el que somos uno.
En Uno encontrarás 59 cuentos para ser leídos uno tras otro, de dos en dos, o de un uno en uno. Una mujer y un espejo. Un caballero y un papel. Una radio. Una niña y un cuervo. Unos barcos de madera.
Si quieres Uno, puedes conseguirlo pinchando aquí, poniéndote en contacto conmigo… o asistiendo a alguna de las presentaciones y actuaciones (visita la página de eventos). Espero que, de entre todos los cuentos, al menos te guste uno.